[...] aquí nada tenía una finalidad -nunca, para nadie- y aquí no entraba en juego la guillotina de la evolucion, amputando de cada genotipo todo lo que no contribuyese a la supervivencia, la naturaleza, no constreñida por la vida que daba ni por la muerte que infligía, podía lograr la liberación, despegando una prodigalidad característica de ella, un ilimitado despilfarro, una magnificencia inútil, un eterno poder de creación sin objetivo, sin necesidad, sin sentido.
Stanislaw Lem – Fiasco
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