Su obra maestra. Parte 2


La volví a ver. Apareció por la esquina hablando y gesticulando ridículamente como si estuviera terriblemente indignado. No podía ver a su sufrido interlocutor, tan solo podía intuir su espalda y una incipiente calva que me parecieron conocida. Raudamente levanté el periódico en mi mesa del bar de los desayunos. Me arrepentí amargamente de haberme a sentado en la mesa pegada a la cristalera.

Tras la portada con una horrible foto de la personalidad del momento, empecé a contar mentalmente su recorrido enfrente del bar. 5, 6,…. están a la altura de la cristalera, no respires…. 9,10 se alejan calle abajo, respira, no te confíes… 13,15, el peligro pasó….

Iluso de mí, creí que me había librado de mi repugnante creación. Lentamente bajé el periódico con alivio, mirando hacia el final de la calle, hasta que me di cuenta que la luz había abandonado mi mesa…. Enganchado en la cristalera a mi altura estaba mi obra maestra, con una sonrisa babosa, con la nariz grasienta enganchada al vidrio, haciendo señas. La víctima de sus gesticulaciones era la calva conocida que había torcido por la esquina. Era mi editor. Y parecía cabreado.

Como un torbellino entraron al bar y se plantaron delante de mi mesa. Me quedé hipnotizado por la mirada iracunda de mi editor. Alrededor de él, danzando torpemente, mi obra maestra, repitiendo continuamente “te lo dije”.

-¿Donde están los nuevos cuentos?

-Eh… estoy en ello. Me faltan algunos detalles

-Mentira, hace dos semanas que se rasca los huevos, se levanta a la una, desayuna por ahí, y se va de bares hasta la noche, y luego se va de putas

-Eh! Yo no voy de putas, no…

-Me importa una mierda si vas o no vas de putas, me importa un mierda si una monja o una zorra te la pela a dos manos con un estopajo, o si un negro te hace más ancho el agujero de atrás- la vena de la calva de mi editor se hinchó a niveles de embolia cerebral- Quiero mi libro de cuentos para la semana que viene.

-Pero si es imposible, aun tengo que empezar!!!

-Ah, ¿no te faltaban algunos detalles sólo?

La babosa bigotuda sonrió un poco más. Hija de perra. Yo no iba de putas, como mucho a algún club de alterne, a inspirarme, a captar la esencia de la denigración humana, a entender que es lo que lleva a un ser humano a buscar un consuelo mercenario de las necesidades más íntimas,… en serio.

Tuve que bajar la cabeza y asentir, prometer que mis horarios se convertirían en diurnos, que recuperaría ese artefacto del diablo que es el despertador de su exilio del lavabo, y que la semana siguiente tendría los cuentos acabados. Todo esto, a pesar de la humillación, a pesar de la sensación de esclavismo sobre mi sobrenatural talento, todo hubiera sido soportable, todo, excepto la última frase del explotador de mi editor:

-Y empieza tu puñetera obra maestra de los cojones. Estoy harto de oírla todo el día.

El piano de gatos (que no los gatos pianistas)


Según se recoge en el libro Musurgia Universalis, un jesuíta alemán, de nombre Athanasius Kircher, recibió un encargo de un príncipe italiano que, agobiado por los muchos problemas que conllevaba su cargo, había caído en una profunda crisis de melancolía.

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El encargo consistía en fabricar el que más tarde se ha dado en denomiar “piano de gatos“, un artilugio que lograse sacar al noble de su tristeza. Para ello, Kircher se dedicó a seleccionar un puñado de mininos cuyos maullidos fueran diferentes, en intensidad, agudeza y tono, ordenándolos de mayor a menor, de acuerdo con esta característica vocal.

De esta manera, los dispuso en jaulas, el uno al lado del otro, que posteriormente encajó en una estructura similar a un piano. En este momento entraba en funcionamiento el macabro sistema, consistente en accionar, al presionar las teclas, una aguja que se encargaba de aguijonear la cola del asustado animal. A medida que la melodía avanzaba, más desesperados eran los maullidos de los pobres animales.

De esta forma se componían las piezas de una siniestra “música”, que debió ser del agrado del cruel príncipe, pues se cuenta que de este modo consiguió salir de su depresión.

Encontrado en milgatos.com

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