Arenas Blancas VII – El viejo Diablo


 

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Eones, Eras, e Imperios corrieron entre mis manos,

Y en todos fui la sombra que todos temieron.

He visto tanto,

He odiado tan intensamente,

He deseado como sólo yo sé desear,

Que hasta creo que una vez soñé que amaba.

Son las Arenas Blancas mi morada,

Mi eterna prisión.

Aquí aprendí a danzar,

Mientras vosotros escupíais deseos al viento.

Aquí me he reído de dioses apolillados,

He alcoholizado a santos profetas,

Y he sido adorado danzando sobre blancas arenas.

 

Mis hermanos se han consumido,

Dejándome solo en este reino.

Tanto jugaron con vosotros,

Tanto se bañaron en vuestras miserias,

Que se olvidaron quienes fueron.

El tiempo los atrapó,

Las Arenas Blancas,

Se los tragaron como se tragan vuestras vidas.

Soy el último.

 

Si alguna vez creí ser eterno,

Ahora no sé bien que desear.

Dylan comparte mi licor,

Rasca su guitarra con rabia,

Mientras me jura que su voz

Seguirá volando en el viento

Cuando yo sólo sea polvo.

No es el primero que así me jura,

Pero no sé si será el último.

Me siento tan cansado…

 

Hubo un tiempo, cuando las pasiones eran jóvenes,

Que seguía  vuestras huestes

Repletas de jóvenes Aquiles.

Honor en sus cabezas,

Y ríos de sangre a sus pies,

Cuando el llanto de las madres

No les dejaba dormir.

Cuando los fantasmas de sus víctimas

Les arañaban la piel,

Ahí estaba yo,

Danzando con mis hermanos

Sobre Arenas Blancas sedientas de más sangre.

Pero me cansé,

Me cansé de oír el grito del viejo jinete,

Y no poder seguirlo bajo su estandarte.

 

Y ahora, en el límite del mundo,

Donde los yonkis les gusta jugar,

Mis ojos me piden cerrarse al fin.

Harto estoy de jugar con vosotros,

Harto de aguantar vuestros lamentos,

Cansado de orgullos vacíos y falsas modestias

Que no llevan más allá.

Postrados a mis pies estáis,

Pero no os podéis ni imaginar

Como deseo ser como vosotros.

Para poder sentir el dolor del desamor,

Para poder odiar y luego arrepentirme.

Para poder, de una vez,

Dejar de danzar sobre las Arenas Blancas

 

 FIN

Arenas Blancas VI- El Jinete


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Hoy te he robado a tu hijo,

Le has dejado ir con el jinete,

Y yo, con mi  blanco caballo y  mis manos ensangrentadas,

Te he robado de nuevo.

Le he dado un arma,

Y le he robado el alma.

Madre de porteador de muerte,

Madre de creador de lamentos,

Me das un niño, y te devuelvo un monstruo.

Bajo estandartes enmohecidos,

Bajo himnos sin sentido,

Los llevaré a la eterna batalla,

Da igual el nombre,

Da igual el lugar,

Da igual porqué.

Un día me llevé a sus padres,

Los bañe en sangre de enemigos y amigos,

Y vi como las arenas blancas bebieron el sacrificio.

Ahora llevo a sus hijos,

Mientras siguen los pasos de sus ancestros,

Bajo el lamento de viudas,

Los dirijo de nuevo a las arenas,

Allí donde una vez yo también marché,

Y de donde, para maldición de muchos, volví.

No soy más que un viejo decrépito,

No empuño ya mis armas,

Pero mi caballo nos guía igual,

Quiere volver a ver los lobos luchar,

Escuchar los gritos de odio y terror,

Quiere ver las arenas beber otra vez.

Arenas Blancas V- El Hombre de fe


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Vahos de absenta en mis ojos,

Palabras vacías en mi boca,

Y miradas de odio a mis pies.

Yo soy un hombre de fe,

Yo soy el que veía la luz,

Pero ya sólo veo la oscuridad del licor.

Los llevé,

Los guié a través de las arenas blancas,

Les prometí respuestas,

A todas las preguntas que ni siquiera habían fomulado.

Y ahí, en las silenciosas Puertas de Orión,

Ahí los perdí.

No querían respuestas,

Pues no tenían preguntas,

Abrieron el dulce licor de la locura,

En pagana comunión.

Me apartaron de mi cayado,

Me rasgaron las vestiduras,

Me dieron agrio absenta,

Y entonces ví,

Vi el tiempo recorrer dunas blancas.

Demonios envejecidos,

Dioses postrados ante ídolos,

Todos se rieron de mí.

Porque no hay respuestas,

No hay preguntas,

Sólo arenas blancas.

Un vaso más,

Lléname de absenta una vez más,

Déjame perderme.

Aléjame de las Puertas de Orión.

Arenas Blancas IV- El Yonki


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Madre calienta la cuchara,

Ata esta maldición a mi brazo,

Busca mi vena moribunda,

Hazlo por mí,

Porque hoy no puedo viajar solo.

No llores, ni sufras,

Porque he sido rey.

El rey de los malabaristas,

Bailando sobre las eternas arenas,

Y las mujeres siempre se apiadaron de mí.

Es mi último viaje,

La última vez que esta aguja

Revive mi alma.

Por favor Madre,

Por favor,

No me digas que no.

Hoy deseo reposar,

No quiero reinar más,

Tan sólo echarme en estas arenas,

Echarme y descansar.

Mis pies ya no desean bailar,

Mi reino lo devoró el moho,

Y ahora me reclama a mí.

Madre no llores más,

Dame paz,

Dame lo que es mío,

Déjame descansar sobre arenas blancas,

Y amar por última vez

Al diablo de sucia sonrisa.

Arenas blancas III


Avui no tenia un bon matí, i ahir tampoc va ser un bon dia. Suposo que m’entens, oi noia?

I com per art de màgia, el Jordi envià un poema.

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Arenas Blancas III

Mis pies lamentan cada paso que doy

mis manos se niegan a cerrarse sobre mis recuerdos

y los pierdo sobre estas arenas blancas .

Poco a poco, se me escapa de las manos

todo lo que un día me importó….

Ayer lancé mi viejo rifle,

para los fantasmas que han de venir

de nada me sirven sus viejas balas.

Ya no truena contra mis enemigos,

pues hace tiempo que descubrí

que mis balas eran tan huecas como mis miedos.

Mucho he visto en este camino,

pocos Ícaros impíos,

demasiados Dédalos cobardes,

muchas preguntas en el aire,

que olvidamos para que las creamos.

Ahora que siento un frío aliento en la nuca,

ahora te confesaré lo que aprendí:

Nada más que arena y sal hay en este desierto,

y nada más encontrarás….

Y de nuevo el frío aliento en mi nuca,

hoy no me giraré a verte,

no, puede que mañana,

pero hoy seguiré caminado un poco más,

y que los diablos que bailan sobre las arenas blancas

me esperen un día más.

Arenas Blancas II- La Luna


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En este desierto blanco

Una risa amarga se dibuja en el cielo.

Bonita, cruel y vieja,

Esta Luna se emborracha sobre arenas blancas.

Hace tiempo que no atiende a cantos,

Ni los necesita.

Vio partir al viejo,

Y lo verá caer.

Lanzó su último llanto por una madre,

Que no tardó en abandonar,

Porqué el tiempo es cruel,

Y el tiempo fue su único amante.

Dylan le lanzó su canción más triste

Mientras los demonios saqueaban el horizonte,

Pero la olvidó,

Como olvidó a los que recorren estas arenas blancas.

El silencioso ejército de moho

Devasta el mundo a sus pies

Pero a ella nada le importa,

el tiempo está de su parte.

Arenas Blancas


El meu bon amic Jordi, que aguanta les meves paranoies dia rera dia amb infinita paciència ha escrit això, val la pena.

Sientate en estas arenas blancas,

mira el tiempo arrastrarse entre nuestros dedos

escucha a los payasos lamentarse,

mientras se arrancan las pinturas.

Sobre estas arenas blancas se contruyen imperios,

se hunden miserias, y derrocan reyes.

Pero no te preocupes, el tiempo lo cubre todo,

polvo y olvido son los únicos dioses.

Tu y yo nos sentaremos a tomar una copa,

el cigarro escupirá ceniza negra,

Dylan construirá su atalaya,

y encima de arenas blancas sonreiremos de nuevo

.

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