John Keats (1795-1821)


I had a dove, and the sweet dove died
And I have thought it died of grieving;
O what could it grieve for? Its feet were tied
With a silken thread of my own hand’s weaving:
Sweet little red feet! why would you die?
Why would you leave me, sweet bird, why?
You liv’d alone on the forest tree,
Why, pretty thing, could you not live with me?
I kiss’d you oft, and gave you white pease;
Why not live sweetly as in the green trees?


Fausto


Me entrego al vértigo, al placer más doloroso, al amado odio, al fastidio que reconforta. Mi pecho, que se ha liberado del ansia de saber, jamás se cerrará a ningún dolor. Quiero disfrutar dentro de mí de lo que ha disfrutado el conjunto de la humanidad. Quiero apresar con mi espíritu lo más elevado y lo más sumido en la profundidad, amontonar su ventura y su dolor en mi pecho y, de esta manera, ampliar mi yo y convertirlo en el suyo, y, al final, sucumbir como ella misma.

13 de Mayo


Rellegint textos prohibits a una ment pragmàtica (?) com la meva, he trobat l’esperit d’algú guardat en un bocinet de text. No m’he pogut estar d’escriure’l aquí i dedicar-ho a un bon amic. Edmundo V.

[…] no me abrumes con ese aumento de equipaje! […] aquí me basta mi corazón. Solo echaba de menos un canto que me arrullase, y he encontrado en Homero más de lo que buscaba. !Cuántas veces templo con sus versos el hervor de mi sangre! Porque tú no conoces nada más desigual, ni más variable que mi corazón. Amigo mío: ¿necesitaré decírtelo, a ti que has sufrido más de una vez viéndome pasar de la tristeza a la alegría más alborotadora, y de una dulce melancolia a la pasión más violenta? Trato a este pobre corazón como un niño enfermo; le concedo cuanto me pide. No se lo cuentes a nadie, que no faltaría quien dijese que con ello cometo un crimen.

Goethe – Werther

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El bosque de Birnam


[…] aquí nada tenía una finalidad -nunca, para nadie- y aquí no entraba en juego la guillotina de la evolucion, amputando de cada genotipo todo lo que no contribuyese a la supervivencia, la naturaleza, no constreñida por la vida que daba ni por la muerte que infligía, podía lograr la liberación, despegando una prodigalidad característica de ella, un ilimitado despilfarro, una magnificencia inútil, un eterno poder de creación sin objetivo, sin necesidad, sin sentido.

Stanislaw Lem – Fiasco

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