Fernando Pastor y la aconfesionalidad del estado


Hoy quiero hacerme eco del caso de Fernando Pastor, un padre que lucho judicialmente (y gano) para conseguir que quitaran los crucifijos de la escuela publica donde asiste su hija. Quien me conoce sabe que respeto profundamente las religiones, pero eso no quita que en mi opinión un sitio publico deba mantener la aconfesionalidad que el mismo estado proclama. Existen multitud de centros concertados y privados que profesan una opción religiosa, de la misma manera que existen muchos sitios (parroquias, familia, catequesis, etc…) donde se puede buscar una educación religiosa para un niño.

Por otro lado hay gente que recurrirá el “derecho histórico”, ya que esos crucifijos, o esas festividades han estado siempre presentes en nuestro entorno (y nuestras escuelas),  pero eso no debe servir de excusa para poder evolucionar hacia una plena separación entre el estado y la religión. No podemos caer en la falacia lógica de “si se hace desde hace muchos años es bueno”

En mi opinión la religión católica tiene suficiente espacio para desarrollar sus actividades y con los años los estamentos religiosos tienen que asumir la perdida paulatina de representatividad estatal sin que este olvide y recompense -eso si- su importante aportación histórica y actual en el ámbito social.

Paso a reproducir el correo de Fernando Pastor:

“Esperemos que la Junta no recurra y se acabe cuanto antes, pues hoy ha habido incidentes serios en el colegio, con un grupo de padres descangando su ira contra mí, tanto a la entrada como a la salida. Yo, que me tengo por una persona mentalmente fuerte, creo que no podré aguantar que se repitan más días, en presencia de mi hija como ha ocurrido hoy. Estoy muy triste y preocupado por ello, tanto que por primera vez ha pasado por mi cabeza abandonar, cambiar a la niña de colegio y dejarlo todo. Luego en frío veo que no puede ser que eso ocurra, y que hay que seguir, pero hoy que pensaba que iba a ser un día fliz, el primer día post sentencia, ha sido triste. Me recordaba la ira reaccionaria de los sectores más ultras, con infundios y demás. Y todo instigado por la directora del colegio, que ha debido de decir que por mi culpa este año no hay fiesta de navidad.”

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