La muerte

Un joven jardinero persa dice a su príncipe: 
     -¡Sálvame! Encontré a la Muerte esta mañana. Me hizo un gesto de amenaza. Esta noche, por milagro, quisiera estar en Ispahan.
     El bondadoso príncipe le presta sus caballos. Por la tarde, el príncipe encuentra a la Muerte y le pregunta:
     -Esta mañana, ¿por qué hiciste a nuestro jardinero un gesto de amenaza?
     -No fue un gesto de amenaza -le responde- sino un gesto de sorpresa. Pues lo veía lejos de Ispahan esta mañana y debo tomarlo esta noche en Ispahan.

Al 100%

demagogia.

(Del gr. δημαγωγία).

1. f. Práctica política consistente en ganarse con halagos el favor popular.

2. f. Degeneración de la democracia, consistente en que los políticos, mediante concesiones y halagos a los sentimientos elementales de los ciudadanos, tratan de conseguir o mantener el poder.

Ejemplo:
 ”Primero: hay que afrontar la crisis; segundo: acabar con el paro; y tercero: generar empleo”
Mariano  Rajoy

‘PLAY’

“La contradicción no es una señal de falsedad, ni la carencia de contradicción una señal de verdad”

Blaise Pascal

“Siempre se ha creído que existe algo que se llama destino, pero siempre se ha creído también que hay otra cosa que se llama albedrío. Lo que califica al hombre es el equilibrio de esa contradicción”

Gilbert Keith Chesterton

“La ciencia no me interesa. Ignora el sueño, el azar, la risa, el sentimiento y la contradicción, cosas que me son preciosas”

Luis Buñuel

Pausa o Stop

Este blog esta en pausa. Habra alguien que le de al ‘play’ otra vez o se le acabaran las pilas al mando a distancia?

El subconsciente, Bruce y un gran libro

Hace varios días que no paro de tararear una canción de Bruce Springstein, The Ghost of Tom Joad. Da la casualdidad que llevo unos días leyendo un libro, Las uvas de la ira, de John Steinbeck. Y no ha sido hasta esta tarde que no he captado la relación, Tom Joad es el protagonista del libro, y la canción del Boss está inspirada en él. Soy un poco lento, ¿se nota? Supongo que mi subconsciente es mucho más inteligente que yo.

Del libro, puedo decir que es uno de los mejores que he leído. Intenso, triste, pero a la vez lleno de personajes que no se quieren dejar pisar, dispuestos a construir su propia vida con su sangre si hace falta. Y lleno también de personajes odiosos y repugnantes. Personajes como un terrateniente explotador, que contínuamente se queja de los “rojos”, que están jodiendo el país. De golpe, un ignorante campesino exiliado de su tierra y esclavizado por una miseria de sueldo le pregunta “¿y qué es un rojo?”. El terrateniente le contesta indignado: “un rojo es un hijo de puta que pide 30 centavos por hora cuando lo que pagamos es 25!”. El ignorante jornalero, después de meditarlo un momento le contesta “Señor, yo no soy un hijo de puta, pero si eso es lo que es un rojo… pues yo quiero treinta centavos por hora! Todo el mundo lo quiere. Diablos, Señor, todos somos rojos”

Y supongo que la canción, triste y dura, encaja perfectamente. Es hija de cualquiera de los capítulos del libro.

En el fondo, todos somos rojos, pero no nos hemos dado cuenta todavía

A nuestros líderes políticos

LUISA  MORGANTINI

Ni una palabra, ni un sólo recuerdo, ni una señal de dolor por los cientos de muertos: mujeres, niños, ancianos y militantes de Hamás, también ellos son seres humanos. Hogares, edificios enteros, ministerios, escuelas, farmacias, comisarías de policía, hospitales hechos pedazos. ¿A dónde ha ido a parar vuestra compasión? ¿Cómo podeís seguir callados o disculpar siquiera la permanente política de agresión israelí?
Los habitantes de Gaza y de los Territorios Ocupados (West Bank) –todos palestinos– están pagando el precio del terrible fracaso de la comunidad internacional, incapaz de obligar a Israel a respetar la ley internacional y a poner fin a su sangriento colonialismo. Es cierto que Hamás, con sus cohetes, constituye también una amenaza para los colonos israelíes y para la población civil que debería ser condenada. ¡Basta ya con la impunidad de Israel y el continuo chantaje de sus líderes!
Desde 1967, Israel ocupa militarmente los territorios palestinos. Una ocupación brutal: el robo descarado de la tierra, la demolición de casas, los checkpoints donde los palestinos son continuamente humillados y hostigados; las colonias que no dejan de construirse de forma ilegal y que se apropian no sólo de la tierra, sino de todos los recursos acuíferos, destruyendo las cosechas; y miles de prisioneros políticos que ni siquiera tienen el derecho a recibir visitas de su familia.
Vosotros, líderes políticos: ¿acaso no habéis visto alguna vez la desesperación en los ojos de un campesino palestino que, desesperado, se abraza al tronco de su olivo mientras los bulldozers intentan desarraigarlo, mientras los soldados le golpean con sus rifles para obligarle a soltarlo? ¿O a una mujer dando a luz detrás de una roca mientras su marido corta el cordón umbilical con una piedra porque los soldados israelíes, simplemente, no le dejan cruzar el checkpoint para ir al hospital? ¿Habéis visto a Um Kamel, desalojada de su casa, construida con el sacrificio de toda una vida, porque los fanáticos judíos –no las víctimas del Holocausto, sino los de Brooklyn–, piensan que esa tierra les pertenece por mandato divino y que, por lo tanto, tienen derecho a ocuparla para construir otra colonia judía en el corazón de la ciudad vieja de Jerusalén?
¿No habéis visto, quizá, a los niños de los pueblos de los alrededores de Tuwani, al sur de Hebrón, que para ir a la escuela se ven obligados a caminar durante más de una hora y media porque los judíos han construido una colonia en el medio de la carretera que une las dos ciudades y si les ven pasar por allí son atacados con piedras y otros objetos? ¿O a los pastores de Tuwani, que ven las aguas de sus pozos envenenadas por los fanáticos y no pueden dar de beber a su ganado? ¿O la ciudad de Hebrón, reducida a la nada porque 400 colonos judíos han ocupado la ciudad vieja que, a su vez, se ha visto rodeada por miles de soldados que han expulsado de sus casas a sus propietarios palestinos obligándoles a cerrar más de 840 comercios?
¿No habéis visto, acaso, el muro que atraviesa calles y barrios; que roba tierras de cultivo; que separa a las familias palestinas; que se apropia de la tierra fértil y de los acuíferos en beneficio de Israel? ¿No habéis visto a los pacientes de cáncer esperando en el paso de Eretz el permiso para poder recibir tratamiento en los hospitales y siendo detenidos y obligados a regresar por “razones de seguridad”?
En los últimos 19 meses, 283 personas han muerto por falta del cuidado médico que deberían haber recibido en algún lugar del extranjero porque no les permitieron cruzar a pesar de recibir garantía por parte de los médicos israelíes, pertenecientes a un grupo de defensores de los Derechos Humanos.
¿Habéis sentido el frío de las noches de Gaza, un frío que atraviesa los huesos porque no hay ni luz, ni combustible?¿O acaso sabéis de los bebés prematuros nacidos en el hospital de Shifa, cuyos pequeños cuerpos luchan por sobrevivir, pero que mueren irremediablemente cuando su incubadora se queda sin luz durante media hora?
¿No habéis visto el miedo, el terror en los ojos de los niños, sus cuerpos destrozados? Ciertamente, el miedo de los niños de Sderot no es diferente y los cohetes de Hamás también pueden matar, pero, al menos, ellos tienen un lugar donde cobijarse y, afortunadamente, nunca han tenido que ver sus edificios bombardeados, docenas de cuerpos desmembrados o aviones que lanzan bombas de fragmentación sobre sus cabezas. Una sola muerte es ya mucho, pero el “número de muertes” también suma en la cuenta del horror.Desde 2002, 20 personas han muerto debido a los cohetes, mientras que en Gaza miles y miles de casas han sido destruidas y más de 3.000 gazawis han resultado muertos, incluyendo cientos de niños que no tenían nada que ver con el lanzamiento de cohetes.
Cuando, en las manifestaciones que están teniendo lugar en toda Europa, se queman banderas israelíes, vosotros, los líderes políticos, mostráis enseguida vuestro enérgico rechazo, gritáis vuestra condena a los cuatro vientos. Estáis en vuestro derecho. Yo no quemo banderas de Israel, ni las de ningún otro país, y creo que también Israel tiene derecho a existir, pero me hubiera gustado oír también vuestros gritos de rechazo y de pena ante todas estas muertes y toda esta destrucción debida a la arrogancia y a la crueldad de un Estado que ni siquiera respeta la ley internacional. Me hubiera gustado oíros mandar a Israel que cese de disparar, que ponga fin al bloqueo de Gaza, que detenga la construcción de colonias en los territorios ocupados, que acabe con la ocupación militar, que respete y ponga en practica las resoluciones de las Naciones Unidas. Porque esa y sólo esa sería una forma efectiva de acabar con su inseguridad.
Y, de paso, escuchen también a los miles de ciudadanos israelíes que se manifiestan en Tel Aviv. Escuchen lo que gritan: “No queremos ser enemigos, detengan la ocupación, detengan la masacre”.
¡Dios, en qué mundo tan horrible estamos viviendo!

Luisa Morgantini es Vicepresidenta del Parlamento Europeo

Traducción de Pilar Salamanca

Idees i contraidees + contradiccions = cul-de-sac

En néixer,  Contradiccions és pensava, un tant narcissistament, que era un fill únic, però quan va créixer una mica es va adonar que tenia un germà, Idees i contraidees. Avui tots dos germans han decidit treballar junts en un nou projecte, cul-de-sac.

cul-de-sac serà el racó on poc a poc aniran a parar una sel·lecció de les millors entrades de contradiccions i d’idees i contraidees, ademes de material propi. Estigueu antents.

Si funciona, no lo toques

Casualmente hoy he encontrado un post en meneame que expone algo que llevo días sospechando que pasa a este blog. Unos días después de modificar el tema de WordPress de contradiccions me encontré con una bajada de usuarios importantísima: de tener una media de entre 180 y 220 usuarios diarios he pasado a tener unos 40.

Esos datos dudo que se justifiquen con el ‘efecto navidad’ ya que en verano no existieron esas oscilaciones lo que me lleva a dos conclusiones, la primera es que lamentablemente en este tiempo no he conseguido consolidar muchos usuarios y la mayoría de las visitas son gente que visita el blog por primera -y única- vez. La segunda es que realmente, si algo funciona, no lo toques.

Bien, pero como ahora ‘no funciona’ pues lo tocare, así que quedan avisados lo pocos lectores fieles -que son pocos, pero de nivel, jejeje- que en estos próximos días me dedicare a ir haciendo algunas pruebas en el blog para ver si el tema se recupera.

¿Por qué, si hay infinitas estrellas, el cielo es negro?

Si el universo se supone infinito, y que contiene un número infinito de estrellas luminosas uniformementedistribuidas, entonces cada línea visual debería acabar terminando en la superficie de una estrella. El brillo observado de la superficie es independiente de la distancia a la que esté, el área aparente de una estrella disminuye con el cuadrado de la distancia y el número de estrellas esperado aumenta con el cuadrado de la distancia. Así, cada punto en el cielo debería ser tan brillante como la superficie de una estrella.

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La raiz simbólica de la polisemia o ‘como improvisar un post en el metro’

Existen un montón de palabras polisémicas, pero muchas de ellas, aunque con significados aparentemente distantes entre si, tienen alguna raiz común que las relaciona.

Para ilustrar esto os propongo 1 palabra, 2 significados y un pequeño juego:

La palabra en cuestión esta en inglés y es: Summit

En inglés ’summit’ puede significar esencialmente 2 cosas, por un lado “cima o pico (de una montaña por ejemplo)” y por otro “encuentro”. Aparentemente son dos cosas totalmente diferentes pero si analizamos las representaciones simbólicas de estos dos conceptos que nos encontramos?

Hagamos un pequeño ejercicio, como dibujarías de manera esquemática una montaña? seguramente seria algo parecido a esto:

montanya

Bien, y si ahora te piden que dibujes una representación simbolica y abstracta del concepto “encuentro”, como lo ilustrarías? Aquí tenemos muchas posibilidades pero estaremos de acuerdo que una opción muy típica seria hacer algo de este tipo:

encuentro

Como podemos ver, la representación simbólica de dos palabras que en un principio son diferentes es la misma y no solo eso, sino que además nos muestra que dos palabras aparentemente distintas en el día a día tienen una fuerte relación conceptual en un plano más abstracto.

Espero que os haya gustado, este post se me ocurrió viendo un abrigo de “North Face” en el metro esta mañana, así que no se puede pedir mucho más  ;)